Habíamos quedado en encontrarnos a las 4pm a tomar un helado, pero yo me había distraído buscando la letra A y francamente me había olvidado. Cuando me quise acordar eran como las 7. Pensé que si me apuraba quizás la encontraría en la heladería. Hasta incluso amagué a cambiarme y casi abro la puerta. Pero lo pensé mejor y entonces me quedé buscando la letra hasta quedarme dormido contra la pared.
english
We'd arranged to meet for an ice-cream at 4pm, but I'd been so intent on looking for the letter A that it had slipped my mind. When I remembered, though, it was nearly 7pm. I thought that if I hurried she'd still be waiting at the ice-cream parlour. I even almost dressed and opened the door. But I thought better and so I remained home looking for the letter till I fell asleep against the wall.
Si tirás todo a la mierda queda lo que verdaderamente querés decir, que no tiene por qué ser dicho a alguien en particular, un mensaje que significa algo quizás para vos, o quizás ni siquiera, porque a veces no entendemos lo que queremos comunicar.
Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas
lunes, 26 de enero de 2009
jueves, 22 de enero de 2009
Buenos Aires Burns
Caminaba por la avenida Corrientes bajo el calor de la tarde cuando de pronto me acordé que hacía rato tenía ganas de hacer algo muy importante. Entonces me acerqué al Obelisco y lo arranqué de cuajo. Me fui caminando hasta la Casa Rosada y cuando golpeé la puerta por supuesto me abrieron con diligencia. Subí las escaleras y cuando la señora se quiso acordar, ya le había clavado el Obelisco en el culo. Es que no se si se los dije antes, pero la factura de luz me vino con un 300% de aumento.
english
I was walking down Corrientes Av. in the heat of the afternoon when out of the blue I remembered that I so wanted to do this very important thing that I’d put off for so long. So I took the Obelisk off its foundation and headed towards the Pink House. I knocked at the door and of course they opened with diligence. So I went up the stairs and entered her majesty's chambers. It was before she noticed my presence that I stuck the Obelisk up her ass. I don’t know whether I mentioned this before, but the electricity bill came with a 300% increase.
viernes, 16 de enero de 2009
Where are my legs?
Me acerqué al borde y miré para abajo. Me quedé así un rato, creyendo que la encontraría. Y cuando justo pensé que la tenía, me empezaron a fallar las piernas y me dije: “Javier, tenés que hacer más deporte, no puede ser que a los 29 no puedas aguantar parado ni 15 minutos.” Aunque después recordé que habían sido unos 29 bastante agotadores y entonces me tranquilicé. Es que no me gustaría ser un freak.
english
I looked down the edge and stayed put for a while thinking I’d find it. And just when I thought I had it, my legs failed me. I said to myself: “Javier, you’ll have to do some exercise, you’re only 29 and can’t even stand still 15 minutes in a row.” But then I remembered what an exhausting 29 they had been and so I relaxed. It’s just I wouldn’t like to be a freak.
Impresión - Tamaño: A3 - Precio: $20USD + $5USD Envío.
Print - Size: A3 - Price: $20USD + $5USD Posting & Packing.
martes, 13 de enero de 2009
On a date with sweet Maribel
Estaba por salir en una cita con la dulce Maribel, cuando de repente mi panza empezó a hablarme: “Javier, deberías haber ordenado un poco el departamento, mirá si después de la cena la muchacha tiene ganas de que le hagas el amor.” Entonces miré a mi alrededor y le respondí: “La voy a hacer limpiar primero.” Y poniéndome la camisa hawaiana salí del departamento silbando la marcha peronista.english
I was just about to go on a date with sweet Maribel, when all of a sudden my belly began to speak: “Javier, you should’ve tidied up the apartment a bit, what if after dinner your lady wants to make love to you?” So I took a look around the room and said: “I’ll make her clean first.” I put my favourite hawaiian shirt on and left the room humming the Peronist March.
Impresión - Tamaño: A3 - Precio: $20USD + $5USD Envío.
Print - Size: A3 - Price: $20USD + $5USD Posting & Packing.
viernes, 9 de enero de 2009
Disco time.
Se estaba haciendo tarde para ir a la disco, y mis zapatos de charol violeta esperaban junto a la puerta. Había activado con un gin-tonic y estaba listo para la acción. Pero algo faltaba, y no me di cuenta que era hasta que me toqué los dientes: los tenía re largos! Entonces me metí corriendo en el baño y me los afeité al ritmo de Modern Talking.english
It was getting late for dancing, and my new purple shoes were waiting by the door. I’d already had a few drinks and was ready to rock ’n roll. But something was missing, and it wasn’t till I touched my teeth that I realized what it was: they’d grown so long! So I went into the bathroom and shaved them to the rhythm of Modern Talking.
Impresión - Tamaño: A3 - Precio: $20USD + $5USD Envío.
Print - Size: A3 - Price: $20USD + $5USD Posting & Packing.
martes, 6 de enero de 2009
Oversaturating with J. L. B.
Jorge Luis Borges vino a ver el partido a casa. Jugaba Argentina contra Inglaterra y entonces compré unas papas fritas y unas cuantas latas de cerveza. No es nuevo que al viejo le gusta tomar mientras disfruta de los juegos. Nos sentamos y me dijo: “Javier, vos sos un pibe bueno, pero bastante pelotudo. ¿Cuándo vas a dejar de tocarte la nariz con tanto esmero?” A lo que respondí que pronto. Entonces sonrió esa sonrisa suya y nos pusimos a ver el partido.english
Jorge Luis Borges came round to watch the football match. Argentina played against England and so I bought some crisps and a few beers. It’s nothing new the old man likes to drink while watching the games. We sat down and he said: “Javier, you’re a good guy, but somewhat of an asshole. When will you stop picking your nose like that?” To which I said that I would soon enough. So he smiled his smile and we started to watch the game.
Impresión - Tamaño: A3 - Precio: $20USD + $5USD Envío.
Print - Size: A3 - Price: $20USD + $5USD Posting & Packing.
viernes, 2 de enero de 2009
My very little happy new year.
Francesca Woodman me tocó el timbre y nos pusimos a hablar por el portero eléctrico. Me preguntó si podía subir y le dije que sí. Entonces le abrí el portón y esperé en el sofá. Pero tardó mucho y me empecé a impacientar. Así que salí al pasillo y miré para abajo. El edificio estaba en alboroto, y la curiosidad me hizo bajar. Llegando a la planta baja vi un grupo de gente amontonada junto al agujero del ascensor. Me acerqué y ahí estaba ella, reventada contra el suelo. La miré un rato y volví a mi departamento. Entonces cerré con llave y me metí en la pared a festejar mi pequeño feliz año nuevo.english
Francesca Woodman rang my bell and we started talking on the intercom. She wanted to come in and so I opened the front door to the building and waited for her on the sofa. But she took a while and so I became impacient. I left the room and looked down the stair well. The building was in a rage, and curiosity made me go down. As I reached the first floor I saw a group of people standing beside the elevator shaft. And there she was, dead on the floor. I looked at her for a while and returned to my apartment. So I shut myself in and got into the wall to celebrate my very little happy new year.
Impresión - Tamaño: A3 - Precio: $20USD + $5USD Envío.
Print - Size: A3 - Price: $20USD + $5USD Posting & Packing.
martes, 30 de diciembre de 2008
Darling loves my pain.
domingo, 21 de diciembre de 2008
Poemitas - Noteeth-Boy
Este es el primero de una serie de 10 poemitas que tengo escritos. Tengo la idea de publicarlos en papel junto con otros diez que aun no están terminados y acompañarlos con ilustraciones minimalistas en blanco y negro. Pensé en invitar a quién esté interesado a dibujar el poema con una serie de pequeñas ilustraciones que sigan su hilo conductor. Se que hay varios de ustedes que dibujan con gran talento y me gustaría saber si están interesados en la idea. Obviamente esto es con fines tanto artísticos como comerciales y se harían los registros y depósitos que indica la ley. Les mando un gran saludo a todos y acá les dejo el poemita. Espero lo encuentren entretenido.
Nooteeth-boy
Era un niño taciturno,
enfermizo, indiferente,
es que nunca en su vida
le habían salido dientes.
Por esas cosas de la vida,
él ya nunca sonreía,
le daba mucha vergüenza,
porque la gente se reía.
La verdad es que su boca,
no solo de dientes carecía,
otras partes le faltaban,
entre ellas, las encías.
Había probado dentaduras,
de porcelanas y de aceros,
pero todas, aunque caras,
le hacían agujeros.
Un buraco negro y frio
era todo lo que tenía,
cuando quería comer,
una manguera le ponían.
Manzana rallada y papilla
por el tubo le pasaban,
el soñaba que comía
y hasta que masticaba.
"Que difícil que es mi vida,
no se hacer las consonantes,
mi lengua no tiene soporte
debo hacerme un implante"
"Ni tampoco tienes suerte
con lo horrible que tu eres,
que como a los otros niños
te visite el ratón Perez"
(Todo esto, sin las eses)
Una mañana de abril,
cuando del colegio salía
dijo adiós muy por lo bajo
su vida nada así valía.
Buscó por toda la internet,
y encontró un gran cirujano,
de distinguido talento
a quien llamaban "El Riojano".
Lo sentó en una silla,
ató su cuerpo con alambres,
"quédate quieto mi pequeño,
evitemos los calambres"
Noteeth-boy vio todo negro,
sus ojos se pusieron tuertos,
cuando despertó mas tarde
no lo hizo vivo, sino muerto.
Pero él nunca se enteró,
todavía cree que vive,
lo ignoran igual que antes
pero ahora, al menos sonríe.
Adiós pequeño niño sin dientes. Que seas muy feliz.
Nooteeth-boy
Era un niño taciturno,
enfermizo, indiferente,
es que nunca en su vida
le habían salido dientes.
Por esas cosas de la vida,
él ya nunca sonreía,
le daba mucha vergüenza,
porque la gente se reía.
La verdad es que su boca,
no solo de dientes carecía,
otras partes le faltaban,
entre ellas, las encías.
Había probado dentaduras,
de porcelanas y de aceros,
pero todas, aunque caras,
le hacían agujeros.
Un buraco negro y frio
era todo lo que tenía,
cuando quería comer,
una manguera le ponían.
Manzana rallada y papilla
por el tubo le pasaban,
el soñaba que comía
y hasta que masticaba.
"Que difícil que es mi vida,
no se hacer las consonantes,
mi lengua no tiene soporte
debo hacerme un implante"
"Ni tampoco tienes suerte
con lo horrible que tu eres,
que como a los otros niños
te visite el ratón Perez"
(Todo esto, sin las eses)
Una mañana de abril,
cuando del colegio salía
dijo adiós muy por lo bajo
su vida nada así valía.
Buscó por toda la internet,
y encontró un gran cirujano,
de distinguido talento
a quien llamaban "El Riojano".
Lo sentó en una silla,
ató su cuerpo con alambres,
"quédate quieto mi pequeño,
evitemos los calambres"
Noteeth-boy vio todo negro,
sus ojos se pusieron tuertos,
cuando despertó mas tarde
no lo hizo vivo, sino muerto.
Pero él nunca se enteró,
todavía cree que vive,
lo ignoran igual que antes
pero ahora, al menos sonríe.
Adiós pequeño niño sin dientes. Que seas muy feliz.
jueves, 18 de diciembre de 2008
La mujer.
La mujer es un animal peligroso. Tuve la suerte de conocer algunos especímenes desde cerca y nunca hizo falta que me descubra la yugular para corroborar su fiereza. En mis tratos con ellas, más con algunas que con otras pero con todas en algún grado, siempre noté una gran tendencia a acciones no del todo definidas pero no por eso faltas de sentido. Una de ellas es esta gran necesidad que tienen de procrear y con ella su falta de criterio a la hora de elegir el macho dominante. Decir que la mujer pone la procreación como objetivo fundamental sobre todo lo demás sería caer en rotundas generalidades: algunas lo hacen sobre todo lo demás excepto la economía familiar o la novela de las 3 de la tarde. (Siendo esta última opción un tanto más popular entre las mujeres del Conurbano Bonaerense). Conozco varias que aspiran a ser madres y en esta aspiración guardan los deseos y frustraciones de sus mamás y abuelas y con ella llevan el grado de estupidez femenino a puntos inimaginables. Por ejemplo: Una de mis ex novias (y esto es una confidencia y como tal espero no la divulguen ya que si ella tuviera sentimientos podría herírselos con lo que voy a decir)... como decía… una de mis ex novias (tampoco voy a escribir su apellido porque es muy largo y hace mucho calor) una de mis ex novias quería tener diecisiete hijos conmigo. O sea, ni diez ni doce ni quince: DIECISIETE. Claramente le dije que no y entonces comenzaron los problemas. “¿Cómo no vas a querer tener 17 hijos conmigo, vos estás loco, acaso no te gusto más?” Luego descubrí (y el paso del tiempo sigue dándome la razón) de que no necesariamente los quería tener conmigo sino con cualquiera que pueda dárselos. Y como yo tengo los huevos bastante secos creo que hizo muy bien en irse a buscarlos a otro lado. Espero que llegue al número buscado (mis informantes me dicen que está bastante cerca) y espero que cuando los tenga le alcancen las tetas para darles de comer aunque sinceramente lo dudo mucho ya que ni le alcanzaban para mí. No es que las tuviera pequeñas, no me malinterpreten, las tenía de un tamaño estándar pero estaban ya un tanto pasadas de fecha y uno se acercaba a ellas como con la impresión de que en cualquier momento le iban a causar a uno una gran indigestión .Otra de mis ex chicas (y discúlpenme si acá se me pianta una carcajada) quería tener un hijo porque tenía ganas de comprarle la ropita de bebé. Si uno le preguntaba cual era el motivo ella decía: “Porque me gusta mucho cambiarlos y comprarles la ropita de bebé tan hermosa que venden en las tiendas” Claro que esta madre wanna-be hubiera huido despavorida al primer llanto del niño por las noches o al primer pañal por cambiar. No sé que es de su vida hoy, pero mi consejo para ella es que se consiga trabajo en una casa de ropa para bebés o que se compre una muñeca.
Además de ser peligroso, la mujer es un animal por demás extraño. A veces creo que vienen de otro planeta como los gatos y que su objetivo último es el de hacernos la vida miserable. Lo peor de la mujer es su encanto y lo linda que es. Claramente esto está así diseñado para esclavizarnos y someternos a sus deseos. Pero la experiencia me ha enseñado a desconfiar de su belleza casi tanto como de todo lo que dicen. Y no es que mientan expresamente, claro que no. De hecho ellas creen que dicen la verdad. Con esto quiero decir que la verdad de la mujer es una mentira universal. Es el artificio que descubrió la naturaleza para subsistir y es el método que usa para propagar la procreación humana y así nuestro existir. ¿Quién, sino, en sus cabales, desearía fervorosamente tener diecisiete hijos (y todos conmigo!) los cuales, tarde o temprano se van a despertar en el medio de la noche llorando porque están con el culo cagado?
Además de ser peligroso, la mujer es un animal por demás extraño. A veces creo que vienen de otro planeta como los gatos y que su objetivo último es el de hacernos la vida miserable. Lo peor de la mujer es su encanto y lo linda que es. Claramente esto está así diseñado para esclavizarnos y someternos a sus deseos. Pero la experiencia me ha enseñado a desconfiar de su belleza casi tanto como de todo lo que dicen. Y no es que mientan expresamente, claro que no. De hecho ellas creen que dicen la verdad. Con esto quiero decir que la verdad de la mujer es una mentira universal. Es el artificio que descubrió la naturaleza para subsistir y es el método que usa para propagar la procreación humana y así nuestro existir. ¿Quién, sino, en sus cabales, desearía fervorosamente tener diecisiete hijos (y todos conmigo!) los cuales, tarde o temprano se van a despertar en el medio de la noche llorando porque están con el culo cagado?
sábado, 6 de diciembre de 2008
El acorde perfecto.
Tenía 90 y desde hacía 10 vivía sola con un piano desafinado. Rehusaba tocarlo sabiendo que pronto se sentaría a hacerlo. Así, pues, la soledad y el silencio (tanto más el silencio que la soledad, si es que no son la misma cosa) la acercaron a su anacrónico amigo. Comenzó despacio, con cautela, como aquellos que desconfiados ingresan en un mar de conchas afiladas. Buscó melodías deformadas y encontró en cada nota un motivo para seguir tocando. Así, con una mueca de placer y morbo que era el resultado combinado de su insufrible soledad y su exquisito oído, fue amigándose con su música. De niña había escuchado un rumor sobre un acorde secreto que permitiría a su realizador verle la cara a Dios y encontrar en esta imagen la perfecta paz. Desde entonces había jugado con la idea de buscarlo pero nunca seriamente, y si bien había gastado tediosas horas en insípidos intentos, nunca lo había hecho sistemáticamente y por supuesto nunca había tenido éxito. El rumor era conocido únicamente en los círculos de elite en los que había sabido moverse. Se creía que para conseguir lo imposible, se debían usar las dos manos para sostener un acorde de siete notas con la presión exacta sobre el pedal, pues la duración era tanto o más importante que el acorde mismo. Rumores, ni más ni menos, que nunca nadie había podido negar o afirmar y que con el correr del tiempo se fueron convirtiendo en poco menos que leyenda. Pero no en ella. Ella había guardado esta ilusión como quién aún cree en los milagros y ahora sus días se destejían en esfuerzos organizados y sistemáticos por encontrar el acorde de Dios. Acordes con sexta, séptima, octava; bemoles o sostenidos, escalas imposibles, en notas altas o bajas, arpegios que terminaban siempre con siete reumáticos dedos sobre el desafinado piano que parecía quejarse ante su ineptitud. Todo lo anotaba y todo lo registraba para no repetir errores, y la voracidad de su necesidad la fue llevando a sentarse frente al piano 14 horas diarias. Vaya uno a saber si por causa de lo altísimo y dignísimo de su tarea o simplemente por mera longevidad, la vida de esta señora parecía no tener fin, y casi llegando a los 100 el piano estaba sencillamente tan desafinado que cualquiera que pasaba caminando por su ventana ponía cara de incomodidad o vergüenza al escucharla tocar. Pronto comenzó a pensar que la tarea era sencillamente imposible y esto la hizo desesperar. Dudó amargamente y con lágrimas que la encontraron sola en una habitación que parecía reírse de su ineficiencia. Es cierto que los años habían matado sin piedad su fino oído musical y ella ya casi no se daba cuenta del error. Pero lo que la desalentaba realmente está más allá de lo que alguno de nosotros pueda comprender en palabras. La queja muerta, ahogada y continua, las pantuflas pesadas con el polvo de mil años y la alfombra negra con el tiempo de otras tantas frustraciones. El eco ido, la reverberación imperfecta, el esfuerzo inútil. La soledad, el silencio, la oscuridad, el calor, los mosquitos, la humedad. Todo esto no es más que un vanidoso intento descriptivo de quién escribe. Me bastará decir que no es nada de todo esto, o en todo caso, lo es indudablemente, pero distorsionado por el peso de mil golpes. Sin embargo, todo llega a un fin, y un gran día (tan grande como las pirámides y el amor verdadero) la vieja volvió a sentarse al piano y comenzó a tocar nuevamente. Razonó que si nunca nadie había tenido éxito en la búsqueda era justamente porque lo habían hecho sobre pianos afinados. Esto la alegró inmensamente. Desarrolló un método (More madness in it than method proper) y calculó que podría alcanzar todas las combinaciones si se pusiera a tocar 20 horas diarias durante dos años. Pensó que estaba acostumbrada a dormir poco y así entonces comenzó su empresa. Las combinaciones que realizaba eran verdaderamente inteligentes y el método más que eficiente. Sus oídos se acostumbraron a frecuencias imposibles y buscaron con gusto el acorde secreto, esa combinación ideal que sociedades y sectas habían perseguido frenéticamente desde tiempos inmemoriales. (Se creía que varios habían muerto en el intento pues así como existe el acorde de Dios también existe el de su antagónico enemigo, y este es, por cierto, mucho más fácil de encontrar y con él, la muerte). Carreras enteras habían alcanzado la ruina total por esta manía que se volvía obsesión en muchos. Sin embargo, nada desalentó a nuestra pianista a partir de este momento. Desde el alba hasta el ocaso, con luz eléctrica o de vela según la ocasión, encorvaba su espalda y acalambraba sus dedos hasta quedar exhausta frente al piano. Pasó un año y había tachado conforme la mitad de las combinaciones posibles. Pasó otro y le quedaron tan solo unas docenas de sonidos. Quedaron veinte, quedaron diez, cinco, cuatro, tres y dos. Quedaba ahora solo el último, y en este último, el éxito de su vida o el fracaso de la de todos. Esa noche, que era una noche igual al resto salvo por la presencia de la muerte que nos viene a reclamar, nuestra anciana muere antes de probar la última opción. Queda sobre el papel, en este perfecto método, la posibilidad de tocar el último sonido. Aquí lo tengo junto a mí, firmado por mi abuela. Quizás algún día lo toque y nada suceda. O quizás me vaya con ella, al cielo o al infierno.
martes, 2 de diciembre de 2008
La próxima hora
Estoy en la habitación blanca. Algunos la consideran mínima, otros irremediablemente inalcanzable. Aquellos que miran un poco más lejos la ven como lo que realmente es: un mundo en sí mismo y un mundo en mí. Estos intentarán penetrarla. Claro que los elegidos son pocos (sabe El cada vez menos) y generalmente de salud precaria. Estos morirán en el primer intento: la habitación no tiene puertas ni ventanas. Yo, sin embargo, no he tenido que hacer tal esfuerzo ya que he nacido adentro. Ella es mi hábitat, mi lugar, yo soy la habitación. Divido mi tiempo en segundos, minutos y horas que sin embargo no conforman días y que, como se podrá inferir con un mínimo de esfuerzo, tampoco conforman meses ni años. Las horas se suman con una matemática básica y precisa pero cualquiera podrá ver que es siempre la misma hora. Por razones de comodidad y morbo les aplico un número diferente e irrepetible y las apilo una sobre otra. A veces, cuando el aburrimiento es insistente, también les asigno nombres junto a los números y soy capaz de contarlas y cantarlas al mismo tiempo desde la primera a la última en una gran hora que es todas las horas. Claro que esto me requiere un gran esfuerzo. La habitación es eterna e infinita. He escuchado rumores sobre como algún día colapsará hacia adentro hasta un punto mínimo donde no tendré ya lugar para acomodar mi cuerpo. Estas no son más que tercas habladurías de envidiosos principiantes. Por lo pronto, aquí estoy y aquí es donde soy. Todos los rumores sobre mis costumbres son ciertos. ¿Cómo no podrían serlos en una habitación eterna? Todo ha pasado ya y todo volverá a suceder ad æternum ad infinitum. Nunca nada dejará de ser. Nunca nada fallará. Así, mis maneras son las de aquel que ya todo lo ha hecho. He conversado con satélites y le he hecho el amor a mil diosas embriagadas. He sucumbido a los placeres del mejor vino y he dado muerte a los más bravos guerreros épicos. Claro que todo esto ha sucedido infinitas veces y cada vez con variaciones de mi antojo. En la última hora, por ejemplo, y antes de escaparme de la rutina, me he perdido junto a Κίρκη en la isla de Eea y he vengado su tiranía sobre Ὀδυσσεὺς cortándole el cuello doce veces. He encontrado mil números primos y los he olvidado solo por el placer que me dará volverlos a encontrar. He escrito el poema perfecto y no he visto Su cara en él reflejada. He deshecho y rehecho de atrás hacia adelante los últimos cantos de los primeros escritos y he encontrado errores irremediables en la mezcla de los colores de los mejores pintores. He sabido olvidar mi nombre solo para pedirle al silencio que me lo grite al oído y he encontrado en mi mano izquierda aquello escondido por su cómplice la derecha. He visto mi espalda en el horizonte y he tocado la piedra que sostiene mis pies solo para pedirle que se arrepienta de su tiranía. Lo he retado a duelo frenéticamente pero solo he recibido silencio a cambio. He hecho esto y todo lo he rehecho siete veces. Así, algunos me glorificarán aterrados, otros en cambio sentirán pena por mí. A los primeros los detesto, a los últimos no puedo más que desearles lo mejor.
Pero estoy cansado de hablar y me pierdo en pensamientos poco interesantes. Debo descansar, las horas son cada vez más largas y sus contenidos comienzan a rozar lo infinito. Necesito recostarme, me espera la ardua tarea de vivir la eternidad en la próxima hora.
Pero estoy cansado de hablar y me pierdo en pensamientos poco interesantes. Debo descansar, las horas son cada vez más largas y sus contenidos comienzan a rozar lo infinito. Necesito recostarme, me espera la ardua tarea de vivir la eternidad en la próxima hora.
viernes, 28 de noviembre de 2008
El último
El último me partió el corazón. Claro que podría haber sido también el primero. Todo depende de cuando uno empiece a contar. Yo, en este caso, había comenzado por el primero. Uno, dos, tres, cuatro… el último. Y a cada uno le había hecho una cruz como un preso. Pero el último, como ya dije, me partió el corazón. Ahora, cuando me pongo a pensar, cuando cierro los ojos y busco en mi memoria imágenes de aquella noche, puedo asegurar que todo es real. Esto pueden creérmelo o no, me da igual. Aunque la espera fue larga, y uno se confunde un poco hacia el final. Me senté en la cama y encendí la TV, era tarde, un poco tarde para mi gusto pero el trabajo dignifica o eso al menos es lo que dicen. Vestido con mi bata deluxe puse el DVD de Casablanca en su edición aniversario y me recliné sobre la almohada. Encendí un Gitanes y empecé. Mi trabajo es simple, aunque no por eso para cualquiera. Las esperas no son nada fáciles y desaniman al más paciente. Pero soy un hombre de una personalidad inquebrantable. Soy un hombre inquebrantable, de personalidad, un gran hombre. Así entonces terminé Casablanca y el cuarto Gitanes cuando el teléfono sonó después de nueve años y ajusté mi bata para atenderlo como quien me llamaba se merece.
La voz habló como la recordaba. En un tono apagado dijo lo que yo sabía que iba a decir, dio sus coordenadas y hacia el final me preguntó cómo estaba. Yo respondí con educación y justeza sin olvidarme tampoco de la pregunta protocolar. La familia, respondió la voz, se encuentra bien, la niña guapa y crecida, el niño ya con los primeros pelos en su cara, la mujer un tanto más gorda. Todo esto, pensé por dentro, es natural y por demás redundante, pero la redundancia es algo a lo que estoy acostumbrado en mi trabajo, que es siempre el mismo y que consiste en esperar. Así entonces colgué y caminé hasta el pequeño refrigerador donde guardo mis cervezas. Abrí una y la bajé casi entera. El calor es sofocante y a mí me molesta como a cualquiera bajo un ventilador de techo que gira no más rápido que la cuerda de una cajita musical. El aire quieto y lleno de humo. El silencio de la película terminada. La voz clara, la coordenada precisa. Puse play en el reproductor nuevamente y comencé a vestirme. “…and wait and wait and wait…” La voz en la película.
Nunca sé cuando deberé salir y entonces siempre tengo mi guardarropas en orden: un pantalón Wrangler Montana azul, una camiseta blanca escote en V, una camisa escocesa azul y roja y un par de zapatos marrones punta reforzada. Agarré la caja de Gitanes casi vacía, la puse en el bolsillo de la camisa y salí al entrepiso. El dueño de la pensión escuchaba “Solo le pido a Dios” en una vieja radio y esto me pareció extraño y si fuera supersticioso hubiera notado que algo no andaba bien y me hubiera quedado adentro. Pero soy torpe, aunque levemente. Así entonces bajé la escalera y salí a la calle. Caminé hasta la esquina y miré hacia la ventana de mi habitación. La luz de la TV iluminaba la noche argentina con imágenes del Marruecos Francés. Repasé la dirección en mi mente. Debería caminar no más de quince minutos. Así que saqué un Gitanes y me puse a fumar. Fumé y caminé hasta que encontré el número grabado en una elegante placa. Aquí, entonces, es donde viven. Toqué el timbre y cuando me preguntaron quien era respondí “soy yo”. Papá me abrió y luego de saludarlo le disparé. Luego hice lo mismo con la niña guapa, el niño con la barba nueva y la señora regordeta. Pero como dije antes, y como repito ahora, el último me partió el corazón. Y es por eso que con Bobi no pude, y aun debe estar ahí, ladrando, avisándole al barrio que sus dueños están muertos.
La voz habló como la recordaba. En un tono apagado dijo lo que yo sabía que iba a decir, dio sus coordenadas y hacia el final me preguntó cómo estaba. Yo respondí con educación y justeza sin olvidarme tampoco de la pregunta protocolar. La familia, respondió la voz, se encuentra bien, la niña guapa y crecida, el niño ya con los primeros pelos en su cara, la mujer un tanto más gorda. Todo esto, pensé por dentro, es natural y por demás redundante, pero la redundancia es algo a lo que estoy acostumbrado en mi trabajo, que es siempre el mismo y que consiste en esperar. Así entonces colgué y caminé hasta el pequeño refrigerador donde guardo mis cervezas. Abrí una y la bajé casi entera. El calor es sofocante y a mí me molesta como a cualquiera bajo un ventilador de techo que gira no más rápido que la cuerda de una cajita musical. El aire quieto y lleno de humo. El silencio de la película terminada. La voz clara, la coordenada precisa. Puse play en el reproductor nuevamente y comencé a vestirme. “…and wait and wait and wait…” La voz en la película.
Nunca sé cuando deberé salir y entonces siempre tengo mi guardarropas en orden: un pantalón Wrangler Montana azul, una camiseta blanca escote en V, una camisa escocesa azul y roja y un par de zapatos marrones punta reforzada. Agarré la caja de Gitanes casi vacía, la puse en el bolsillo de la camisa y salí al entrepiso. El dueño de la pensión escuchaba “Solo le pido a Dios” en una vieja radio y esto me pareció extraño y si fuera supersticioso hubiera notado que algo no andaba bien y me hubiera quedado adentro. Pero soy torpe, aunque levemente. Así entonces bajé la escalera y salí a la calle. Caminé hasta la esquina y miré hacia la ventana de mi habitación. La luz de la TV iluminaba la noche argentina con imágenes del Marruecos Francés. Repasé la dirección en mi mente. Debería caminar no más de quince minutos. Así que saqué un Gitanes y me puse a fumar. Fumé y caminé hasta que encontré el número grabado en una elegante placa. Aquí, entonces, es donde viven. Toqué el timbre y cuando me preguntaron quien era respondí “soy yo”. Papá me abrió y luego de saludarlo le disparé. Luego hice lo mismo con la niña guapa, el niño con la barba nueva y la señora regordeta. Pero como dije antes, y como repito ahora, el último me partió el corazón. Y es por eso que con Bobi no pude, y aun debe estar ahí, ladrando, avisándole al barrio que sus dueños están muertos.
domingo, 16 de noviembre de 2008
Me gusta mucho tu pollera
Me gusta mucho tu pollera. O sea, no sé si me explico. No sos particularmente vos, es la ropa. A veces me gustas bastante menos. Pero hoy, hoy me gusta mucho tu pollera. Las piernas blancas te hacen juego con el denim. Y las zapatillas de flogger sin medias me calientan bastante, para serte sincero. Y obviamente, también te prefiero sin pintura en la cara. Así, al natural. Y el hecho de que estés usando una remerita blanca sin mucha ceremonia me pone bastante inquieto también. Seamos sinceros. Sos una flaca hermosa, y me calentás mucho, pero no me da para ponerme de novio. Esas cosas con vos no me van. Caminar de la mano los dos… Hmmm… Que querés que te diga. Preferiría evitarlo. Claro que por un polvo puedo llegar a agarrartela por media cuadra, quizás un poco más. Todo depende de que caliente que esté. Tu vieja… tu vieja me calienta bastante también. De tal palo tal astilla. Es que no se si te habrás dado cuenta, pero ella me busca. No creo que lo haga conscientemente, pero cada vez que voy a tu casa me roza provocativamente o dice algo para encender mis ratones. ¿Qué si alguna vez me imaginé con vos y ella en la cama en una menage a trois? Bueno… seré todo menos mentiroso, así que la respuesta es que sí, claro. ¿Sorprendida? Igual, ojo, que una cosa es la imaginación y otra muy diferente la acción. ¿Acaso crees que soy un hijo de puta? No señor. Además no creo que acepte si se lo preguntamos. Por otro lado, no creo que a tu papá le guste mucho la idea. Claro que el pobre ya está para otra cosa. A lo mejor quien te dice, se sienta a mirar y se excita después de tanto tiempo de inactividad. Voyerismo amateur con madre e hija como objetos del deseo. ¿Existe una palabra para describir este concepto? Habría que preguntarle a la RAE. “Señores, me gustaría realizar una linda menage a trois con esta linda flogger y su madre mientras su padre mira y se excita. Invéntenme una palabra porque no quiero hacer algo que no esté documentado, no me gustaría ser el precursor de semejante aberración. Mi sugerencia, señores, es la siguiente: Amatovoyerismopaternicusmaritalis. ¿Qué les parece?” Y ahí es donde se levantan para aplaudirme y agradecerme tan solemne contribución a su real diccionario. Amatovoyerismopaternicusmaritalis. Hasta sonaría decente si no fuera por tu vieja, que es flor de puta.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Navidad
Salvo por mi cuerpo muerto en el centro, la habitación está como siempre. Veo los ángulos que las paredes forman con el suelo: están sucios, al igual que el piso y la sangre que se escapa por mi cabeza. No siento dolor ni molestias. La sirena afuera y la radio del vecino confirman la fecha. Buenos Aires arde. Quién me mató está bajando ahora las escaleras del edificio. Me pregunto como será su cara, el motivo de su violencia. Si se hubiera llevado mi billetera o alguna pertenencia lo entendería. Pero entró, me rompió el cráneo y se fue sin decir una palabra. Aunque creo haberlo escuchado murmurar por lo bajo algo como "feliz navidad". Estoy en el suelo en una posición indecorosa. Mi brazo derecho quedó cruzado por debajo de mi pecho y mis calzones se bajaron un poco dejándome media nalga al descubierto. Imagino la cara que pondrá quién me encuentre primero. Si pudiera sentir placer, lo sentiría, no tengo dudas. Imagino que quién me alquila está habitación llorará por su renta más que por mi ausencia. Y eso que me habían pagado el aguinaldo. Aunque para ser sincero debo admitir que nunca me trató mal. Tampoco es que le di motivos. Me considero un excelente inquilino. Su hija, la verdad es que está un poco enamorada de mí. Tengo ese efecto sobre las hijas de quienes me alquilan las habitaciones. La navidad pasada (todo sucede siempre en navidad) me había horneado un rico budín. Rico, pero no exquisito. Me golpeó la puerta con ganas de entrar pero la verdad es que estaba un poco ocupado y tuve que despacharla ahí mismo. Es que estaba leyendo Anna Karenina. Ahora que me pongo a pensar, creo que era Guerra y Paz. No lo recuerdo. La muerte debe haberme dejado un poco idiota. Como sea, estaba leyendo, y a la puerta viene la hija de quién me alquila a dejarme este rico budín navideño. ¿O ya estaba muerto cuando vino? No estoy seguro. Así que lo comí como siempre como los budines navideños: con cara de ventilador roto. Y cuando por fin me iba a poner a resumir mi lectura, ahí me golpea el padre para desearme felices fiestas. Se habían complotado para hacerme pasar una navidad penosa. Le agradecí con mi mejor cara y le cerré la puerta en la suya. Que descortés. Espero me perdone. Es su habitación después de todo.
domingo, 9 de noviembre de 2008
1667
El gran viejo se ha quedado ciego. Escribiendo sus versos de cielo e infierno sus ojos se han roto hacia adentro. El día ha llegado y la obra está presta, los versos lo encuentran mirando sin ver : “Say first, for Heav’n hides nothing from thy view nor the deep tract of Hell” “nor the deep tract of Hell…” Repite en lo bajo “Nor the deep tract of Hell…” Lo veo y lo siento, caminando despacio, cuidado su andar, olvidado el mirar. Lo negro del aire, lo frio del viento, lo oscuro del alma perdida en el tiempo. La ropa en la silla, la cama deshecha, la comida en el plato, la casa desierta. Es que es el trabajo, de los que queriendo pueden, de los que haciendo logran, de los que viviendo no mueren. ¿Pues quien más podría, sino el gran viejo, escribir esta obra, en tan solo una vida? ¿Y creen que el precio, la vista muerta e ida, es harto muy alto, para pagar con la herida? Seamos sinceros, seamos todo menos humanos, mirémoslo a él, que nos ha roto en sus cantos: “Say first what cause mov’d our Grand Parents in that Happy State, favour’d of Heaven so highly, to fall off from their Creator,” La heroica rima sin verso de Homero, luego de Virgilio y ahora de él, sentado repasa, del I hasta el X, la mueca en su cara, será la última vez. El año está viejo, el siglo también, Blake lo ilustra primero y critica después: "He was a true Poet, and of the Devil's party without knowing it." ¿Puede una persona hacer sin creer, ser sin saber que su inspiración no es de él? Parece que algunos asi no lo creen, parece que otros lo ven un hereje. Lo cierto es que el monstruo reorganiza sus fuerzas: “Better to reign in Hell, than serve in Heav'n.” Y así los levanta, a sus malditos aliados, que pronto muy pronto caen en su encanto: “The Mind is it's own Place, and their within, can make a Hell out of Heaven, or a Heaven out of Hell.” Luego hacia afuera, hacia esa tierra bendita, el monstruo se eleva “through the Gates of Hell.” ¿Y Dios donde está? Pregunta y responde el libro tercero: Dios solo observa, y se proclama inocente, se libera del tema, de una manera decente: El hijo del padre, se ofrece a sufrir, por los pecados del hombre, y en la cruz morir. Satán es su nombre, Belcebú es su teniente, el libro cuarto lo encuentra, en el paraíso impaciente. La observa a ella, también lo ve a él, duda en su tarea, pues muy inocentes se ven. “Reason just/, Honour and Empire.” Él dice lo obligan a continuar su tarea. Pero el gran ángel Gabriel descubre su intento, y con la fuerza del trueno, lo fuerza a salir. Rafael en el quinto, explica a Adán, lo hasta aquí sucedido. Y luego en el sexto, más de lo mismo: el hijo de Dios ha expulsado a Satán, del cielo lo ha echado, por siempre jamás. En el siete un consejo, muy sabio le da: “in the day thou eat'st, thou diest / Govern well thy appetite, lest Sin/ Surprise thee, and her black attendant Death.” En el libro ocho Adán es curioso, y Rafael advierte por demás vehemente: “heaven is for thee too high/ To know what passes there; be lowly wise” El nueve, el noveno, ¿para que repetirlo? ¿Acaso hay alguien que no lo haya sufrido? La fruta prohibida, la manzana del encanto, la vida perdida, con dolor y espanto. ¿Y después? ¿Después de la orgía, la pasión y el deseo? ¿Después? Pues muy fácil, muy fácil: "They sat them down to weep, nor only tears/ Rained at their eyes, but high winds worse within/ Began to rise, high passions, anger, hate,/ Mistrust, suspicion, discord, and shook greatly/ Their inward state of mind." Y ahora permítanme hacer una pausa, mirar hacia adentro y encontrar una causa. ¿El motivo de esto? ¿La razón del pecado? ¿Acaso no fuimos por EL así creados? Y yo me pregunto… Si todo lo sabe, si todo lo ve, ¿no pudo evitarnos esta falta de fe?
El Hijo viaja presto al paraíso, a juzgarnos muy triste, pues su padre lo quiso. En el once Miguel desciende a la tierra, y narra la historia de una nueva era. El doce nos ve, caminando hacia afuera, con la promesa de un mesías que pronto vendría. ¿Y después? ¿Que viene después? La respuesta servida está a nuestros pies: “The World was all before them, where to choose Their place of rest, and Providence Their guide: They hand in hand with wandering steps and slow, Through Eden took Their solitaire way.”
LIBERTAD, ME CAGO EN LA LIBERTAD.
El Hijo viaja presto al paraíso, a juzgarnos muy triste, pues su padre lo quiso. En el once Miguel desciende a la tierra, y narra la historia de una nueva era. El doce nos ve, caminando hacia afuera, con la promesa de un mesías que pronto vendría. ¿Y después? ¿Que viene después? La respuesta servida está a nuestros pies: “The World was all before them, where to choose Their place of rest, and Providence Their guide: They hand in hand with wandering steps and slow, Through Eden took Their solitaire way.”
LIBERTAD, ME CAGO EN LA LIBERTAD.
viernes, 31 de octubre de 2008
The Other Side
Es un intento, nada más. Una búsqueda de libertad, una desatención. Es nacer con el grito puesto y los órganos expuestos. Una lluvia, un vómito de quejas. La memoria es fuego, el camino y los asfaltos: brea caliente que me derrite los pies y se me trepa por los hombros para agarrarme al suelo y clavarme al intento. Me devuelve, me baja, me funde con todo lo que no quiero. Torpe. Desesperado. Indefinido. Indeciso. Quizás se trate de respirar, de absorber vida y de reconocerse real. Pero mis pulmones están asfaltados, remachados y reumáticos. Mis ojos sudan barro, tierra que baja por mi cara y se aturde y se enciende para quemarme la piel, lacerarme la carne y los huesos. Los huesos… que son lo último que se va y que ni en la tumba gozan del delirio de la inexistencia. Hoy me duelen, como siempre: indefinidamente, tristemente, desgranadamente. Me duelen patéticamente en un dolor que se mezcla con mis venas y me confunde las articulaciones en las muñecas. Una vida incoherente que se escapa desde mis uñas que se clavan y se caen, leprosamente. Un abrazo que se me desarma antes de salir, un intento de paz que se descose y se olvida, en el aire. Es el encontrar en lo último del día una foto muerta, amarilla con el amarillo del pasado y roja con el rojo del futuro que se muere en el gris del presente, mi presente, hoy, ahora, nunca. Me veo subiendo, trepando, esforzándome hacia el otro lado… El otro lado. Pero es un intento, nada más. Nunca tuve las pelotas.viernes, 24 de octubre de 2008
Visiones - Tercera Entrega
Visión número 3: "Detrás de las Figuras"
Es lo que hay detrás de las figuras: un pueblo. Subiendo estoy arriba, y cuando veo a los costados el vértigo me comprime las arterias. Estuve todo un día distrayéndome ahí. Pero ahora estoy confundido, desanimado. Vuelvo siempre de noche. Camino por la tierra principal del pueblo chico. Hay cuatro construcciones que siempre veo cuando regreso: El dominio del cura: La casa grande: El monumento: Mi casa. Vuelvo siempre, de eso no hay dudas. Camino por la tierra principal con un recuerdo achatado. Me pregunto si existo tres minutos antes de mi puerta. Cuando paso por la casa grande me estremezco: hay una puerta con un vidrio vertical, hay una luz ámbar detrás que me recuerda al diablo. Entonces después me pregunto si existo, tres minutos antes de mi puerta. Fue así por mucho tiempo, desde que llegué al pueblo de las cuatro casas. Pero déjenme ayudarlos a imaginar. El pueblo está ahí, abajo, y desde el mirador arriba se ve un ángulo que es un pueblo. Es un rectángulo plano que por alguna razón presume tres dimensiones, pero es un papel, créanme. Son las estrellas arriba las que engañan. Siempre de noche hay una que se multiplica: una, dos, mil estrellas. Pero son una mentira: El tiempo y el silencio son amigos de los lagartos. Entonces de noche me pregunto si existo. El mirador está vacío. Pero déjenme ayudarlos, déjenme presumir. Desde el mirador arriba se ve el pueblo abajo. El pueblo gira en círculo y desestabiliza la vista del aventurero, porque es un carril que sube y baja y habla de un pueblo como un papel, inclinándose, subiendo y bajando: ahora la casa grande: ahora mi casa: el dominio del cura y el monumento: un círculo. Arriba el cielo, abajo el cielo, otro pueblo plano. Pero yo nunca me veo desde el mirador, solo veo el pueblo desierto. Tampoco escucho a los lagartos, solo el ruido de alguien haciendo silencio. Y en lo primero que pienso es en la casa grande. Su luz me estremece, porque es lo que veo antes y es lo que veo después: una luz que no es de estrellas, que me recuerda al diablo. Pero hay una figura, un recorte negro que va y viene y que veo entre el pueblo y el mirador. Es un péndulo en el aire frente a mí y es el azar cuando no es la muerte. Pero yo nunca me veo. El mirador está siempre vacío. El pueblo está siempre vacío. Hago esto, y vuelvo de noche.
Es lo que hay detrás de las figuras: un pueblo. Subiendo estoy arriba, y cuando veo a los costados el vértigo me comprime las arterias. Estuve todo un día distrayéndome ahí. Pero ahora estoy confundido, desanimado. Vuelvo siempre de noche. Camino por la tierra principal del pueblo chico. Hay cuatro construcciones que siempre veo cuando regreso: El dominio del cura: La casa grande: El monumento: Mi casa. Vuelvo siempre, de eso no hay dudas. Camino por la tierra principal con un recuerdo achatado. Me pregunto si existo tres minutos antes de mi puerta. Cuando paso por la casa grande me estremezco: hay una puerta con un vidrio vertical, hay una luz ámbar detrás que me recuerda al diablo. Entonces después me pregunto si existo, tres minutos antes de mi puerta. Fue así por mucho tiempo, desde que llegué al pueblo de las cuatro casas. Pero déjenme ayudarlos a imaginar. El pueblo está ahí, abajo, y desde el mirador arriba se ve un ángulo que es un pueblo. Es un rectángulo plano que por alguna razón presume tres dimensiones, pero es un papel, créanme. Son las estrellas arriba las que engañan. Siempre de noche hay una que se multiplica: una, dos, mil estrellas. Pero son una mentira: El tiempo y el silencio son amigos de los lagartos. Entonces de noche me pregunto si existo. El mirador está vacío. Pero déjenme ayudarlos, déjenme presumir. Desde el mirador arriba se ve el pueblo abajo. El pueblo gira en círculo y desestabiliza la vista del aventurero, porque es un carril que sube y baja y habla de un pueblo como un papel, inclinándose, subiendo y bajando: ahora la casa grande: ahora mi casa: el dominio del cura y el monumento: un círculo. Arriba el cielo, abajo el cielo, otro pueblo plano. Pero yo nunca me veo desde el mirador, solo veo el pueblo desierto. Tampoco escucho a los lagartos, solo el ruido de alguien haciendo silencio. Y en lo primero que pienso es en la casa grande. Su luz me estremece, porque es lo que veo antes y es lo que veo después: una luz que no es de estrellas, que me recuerda al diablo. Pero hay una figura, un recorte negro que va y viene y que veo entre el pueblo y el mirador. Es un péndulo en el aire frente a mí y es el azar cuando no es la muerte. Pero yo nunca me veo. El mirador está siempre vacío. El pueblo está siempre vacío. Hago esto, y vuelvo de noche.jueves, 16 de octubre de 2008
Visiones - Segunda Entrega
Visión número 2: "La Gran División."
Sobre el horizonte del lugar que conocíamos la división había comenzado el verde era profundo la luz negra atrapados nuestros pies en el pantano alcanzamos el cielo con ojos cerrados conscientes del cambio nos proyectamos brazos abiertos hacia el horizonte del lugar que conocíamos distinto a todo lo previo el agua cristal el deseo y el hambre el deseo de satisfacer el hambre era todo verde profundo el gusto inquieto la tormenta cerca nos atravesaría en ese lugar pies empantanados brazos abiertos ojos ocultos ninguna tarde resiste el golpe de la luz negra no como tarde mis cabellos tomaban la forma del viento los objetos figuras de cuerpo oscuro de contornos azul objetos metálicos adelante la tormenta desde ese ímpetu divino sobre el horizonte del lugar que conocíamos el viento arremetía y mis cabellos eran su forma abrí los ojos la tormenta rugía y quebraba la madera de los árboles mis amigos eran presas del delirio huéspedes de las lenguas enterradas eran mis amigos mis enemigos plantados los tres en triángulo nos convenía el viento nos convivía erráticamente esperando el golpe ojos cerrados ocultos tras evolución gritando y quitándose el aire mis enemigos mortales eran mis amigos era la división se estaba preparando perdía el aliento en una gran zambullida de luz fue una explosión divina así comenzó la división sin límite mis ojos vieron lo que nunca ojos ajenos al triángulo verán una vida consumida en un instante los amigos enemigos las cenizas del verde traídas por una fuerza de marea los amigos enemigos cubiertos aún por deseo consumidos mis ojos cansados por la luz el corazón arremete contra el cuerpo pies atados sentimientos congelados el deseo arremete contra el deseo arremete contra un instante de caridad mis pies físicamente libres el deseo arremete ahora contra la demagogia del poder divino la división el reconocimiento el sustento sobre el lugar que conocíamos sobre el horizonte del lugar que conocíamos como una montaña dispuestos los dioses en contra del destino el aire en remolino sobre la tierra quebrada girando los dioses del poder dispuestos en círculo perfecto esperando el ruido en momento de caridad de pregunta de existencia silencio prematuro antes del cambio quietud indebida en la tierra explotada silencio ahogo instante de devolución pregunta de existencia los dioses en círculo encerrando el triángulo esperamos el ruido la división me ocurrió desprevenido.

jueves, 9 de octubre de 2008
Visiones - Primera Entrega
Buscando el espacio siempre fue, y cuando por fin me encontré en la fotografía no supe de mis necesidades. Se confunde el plano, aunque yo se que todavía debo despegarme, mantenerme aparte de los objetos. Pero estar dentro no significa nada. Hay una luz cambiando el color del sofá, ahora es rojo; y cuando me siento, la imagen me envuelve y me suelda a los puntos sobre la lámina. Pero todavía no es la posición, ni el espacio, todavía no es la fotografía. Así pierdo el sentido, pierdo el control, porque otra vez el lugar es equivocado. El humo me ahoga, pero el acero penetra primero, y pierdo el control, y entonces veo las visiones:
Visión número 1: "Un día, de día."
Quizás fue la sombra en la ventana, fuera de la ventana. Pero la oscuridad estaba afuera y en la ventana, como todo: allí y aquí, en el ojo. Ella vio la ventana en el ojo, y en la ventana había una sombra. Era un día, y era de día. Estaba sentada, estuvo sentada en un día, durante todo el día, hasta la noche, una noche. Y entonces la sombra se pegó en su ojo, encarnada en la ventana. Frente a la ventana: ella. Alli: el baño, una banqueta frente al inodoro. Debajo: la calle ajena, extraña, sitiada. Como un cuadro reventado, penetrado, pintado con mierda.
La botella es eterna, vacía. Se atornilla a la mesa sin líquido. Cuando hay sol es pegajosa, viciosa cuando está vacía. No se reemplaza ahora la botella, porque es un día, es una noche. Es lo que hay hoy, ahora: una botella vacía en el baño, frente a una banqueta fuera de lugar. Ella está parada, repite la posición, la hora, el sentimiento, la imagen y el razonamiento. Y es el razonamiento: el sentimiento.
Hay una fuerte imagen que quizás sea la sombra, quizás lo sea: la sombra. Es todo tan torpe dentro. El idioma con sus pasados y presentes es torpe y pierde autoridad: hoy, ayer. Un día, una noche es adecuado. Hoy, ayer: ideales.
La sombra es una mancha, una curiosidad. Un motivo, una posibilidad, es la calle y el donde ir escrito en la frente, frente al espejo, escrito en el espejo. Ella lo sabe. Ella estira el momento abasurado, envuelve la tristeza con el papel de su promiscuidad y espera frente a la venta. Mira la mancha, la tiene en el ojo, y entonces la confunde con un espejismo, una corriente desviada en su cerebro que transforma su retina en una mancha inexistente. Ella sabe que no importa, que si la mente se enferma de soledad ésta es indiferente ante el error: la sombra es real, está en su ojo.
Todo es real, todo: el instinto. El instinto le habla de muerte, de un bosque de noche y de un cuerpo blanco putrefacto. Y en el centro: ella, ella mirando adelante su cuerpo cubierto de infesto. Pero para esa imagen ella abandona la habitación, sin irse ni dejar de mirar se olvida de la mancha y su instinto la lleva a ese bosque de noche. Entonces: caras que rodean su cuerpo y la rodean a ella y rodean a la habitación, en el bosque y en el baño, en la habitación. Ella amanece en el baño, la botella atornillada al suelo, vacía.
Quizás fue la sombra en la ventana, fuera de la ventana. Pero la oscuridad estaba afuera y en la ventana, como todo: allí y aquí, en el ojo. Ella vio la ventana en el ojo, y en la ventana había una sombra. Era un día, y era de día.
Visión número 1: "Un día, de día."Quizás fue la sombra en la ventana, fuera de la ventana. Pero la oscuridad estaba afuera y en la ventana, como todo: allí y aquí, en el ojo. Ella vio la ventana en el ojo, y en la ventana había una sombra. Era un día, y era de día. Estaba sentada, estuvo sentada en un día, durante todo el día, hasta la noche, una noche. Y entonces la sombra se pegó en su ojo, encarnada en la ventana. Frente a la ventana: ella. Alli: el baño, una banqueta frente al inodoro. Debajo: la calle ajena, extraña, sitiada. Como un cuadro reventado, penetrado, pintado con mierda.
La botella es eterna, vacía. Se atornilla a la mesa sin líquido. Cuando hay sol es pegajosa, viciosa cuando está vacía. No se reemplaza ahora la botella, porque es un día, es una noche. Es lo que hay hoy, ahora: una botella vacía en el baño, frente a una banqueta fuera de lugar. Ella está parada, repite la posición, la hora, el sentimiento, la imagen y el razonamiento. Y es el razonamiento: el sentimiento.
Hay una fuerte imagen que quizás sea la sombra, quizás lo sea: la sombra. Es todo tan torpe dentro. El idioma con sus pasados y presentes es torpe y pierde autoridad: hoy, ayer. Un día, una noche es adecuado. Hoy, ayer: ideales.
La sombra es una mancha, una curiosidad. Un motivo, una posibilidad, es la calle y el donde ir escrito en la frente, frente al espejo, escrito en el espejo. Ella lo sabe. Ella estira el momento abasurado, envuelve la tristeza con el papel de su promiscuidad y espera frente a la venta. Mira la mancha, la tiene en el ojo, y entonces la confunde con un espejismo, una corriente desviada en su cerebro que transforma su retina en una mancha inexistente. Ella sabe que no importa, que si la mente se enferma de soledad ésta es indiferente ante el error: la sombra es real, está en su ojo.
Todo es real, todo: el instinto. El instinto le habla de muerte, de un bosque de noche y de un cuerpo blanco putrefacto. Y en el centro: ella, ella mirando adelante su cuerpo cubierto de infesto. Pero para esa imagen ella abandona la habitación, sin irse ni dejar de mirar se olvida de la mancha y su instinto la lleva a ese bosque de noche. Entonces: caras que rodean su cuerpo y la rodean a ella y rodean a la habitación, en el bosque y en el baño, en la habitación. Ella amanece en el baño, la botella atornillada al suelo, vacía.
Quizás fue la sombra en la ventana, fuera de la ventana. Pero la oscuridad estaba afuera y en la ventana, como todo: allí y aquí, en el ojo. Ella vio la ventana en el ojo, y en la ventana había una sombra. Era un día, y era de día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




